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Segundo periodo de oración

Preparación:

Presencia de Dios

Cuando comienzo a orar, recuerdo, por uno o dos minutos, que Dios me contempla, me escucha y me ama. Entonces digo: “Oh Señor, abre mis labios y mi boca te alabará”.

Petición

Puedo pedir a Dios una Gracia especial para esta Cuaresma, como su ayuda para “alejarme del pecado y ser fiel al Evangelio”. Puedo tomar uno a dos minutos en la petición de este regalo.

Imágen

Puedo buscar una imágen o un objeto sagrado que me ayude a orar.

Oración

Podría recordar la imágen de alguien a quien quiero, y rezar el Salmo nuevamente por esa persona.

Podría leer el Salmo lentamente hasta su final, con una pausa cada cierto número de líneas. Para algunos es mejor leerlas en voz alta, cuando es posible. Luego puedo volver a leerlo, deteniéndome en frases que me han tocado, y repitiéndolas una y otra vez, y así dejando que me lleguen al corazón, me refresquen, y disfrutar de las palabras y las imágenes. Entonces puedo seguir adelante hasta encontrar otra frase en la cual detenerme. Cuando termine, puedo volver al principio y repetir este modo de orar el Salmo las veces que lo desee. O puedo recordar a una persona que estimo mucho, o aquellos que no pueden rezar pues están enfermos o angustiados, y yo podría rezar el Salmo por ellos. También podría avanzar a las secciones de Reflexión o Repaso, y ver si ellas me ayudan a rezar.

Salmo 91:1-13

La protección divina en medio de los peligros

Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: "Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío".

Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.

No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.

Salmo 91:1-13

Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
su brazo es escudo y coraza.

Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.

No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.

Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra; caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.

Comentario

El Todopoderoso es un Dios personal y gentil, que nos protege de los males y peligros que nos rodean.

En esta oración de peregrinos, las primeras líneas describen las esperanzas de los peregrinos que han sobrevivido a los peligros del viaje y han llegado a la puerta del templo. Luego que las dicen los peregrinos, el sacerdote recita el resto del Salmo, recordando a los peregrinos que el Todopoderoso es un Dios personal y gentil, que nos protege de los males y peligros que nos rodean.

Esta oración judía ha sido una oración favorita de los cristianos. Se ha incorporado a las oraciones de la noche, en los rezos para sanar enfermos, y es favorita entre los soldados, siempre recordándonos que Dios está cerca nuestro y nos protege. En ocasiones algunos peregrinos cristianos escribían algunos versos de este Salmo 91 en hojas de pergamino, y los prendían en sus ropas. Era una forma de conectarse con la protección de Dios durante la jornada.

Reflexión

• El poeta George Herbert describe la oración como “el corazón peregrino”. ¿Puedo entrar en el espíritu del Salmo al orar? ¿Puedo imaginarme como un peregrino frente a la puerta del Templo, cansado, hambriento, cubierto de polvo y agotado por la jornada, pidiendo a Dios su protección y su amor? ¿Qué es lo que me agota? ¿Qué es lo que pido?

• ¿Tiendo a pensar a Dios como distante e indiferente, o como cercano y preocupado? ¿He encontrado aquí una invitación para cambiar la forma en que veo a Dios? El Salmo me invita a reposar, a recuperarme con el Altísimo. ¿Me siento acogido en esta escena íntima, o me alejo de ella?

• ¿Cómo entiendo las palabras “No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa”? ¿Es ésta una promesa de Dios de liberarnos de problemas y alejarnos de los peligros, o que Dios estará a nuestro lado, nos amará y nos dará fortaleza cuando aparezcan las dificultades?

• En su camino, los peregrinos deben a veces abandonar los lugares en que se sentían seguros. ¿Me ayuda si me considero un peregrino? ¿Dónde me aparecen las dificultades para reanudar la jornada? ¿Es el Señor que me pide que siga esta Cuaresma, mientras avanzo hacia la Semana Santa?

Reflexión

El salmista teme sufrir heridas, como una herida en un pie o un ataque de un animal feroz o venenoso. ¿Dónde me siento seguro? ¿Con qué personas me siento seguro? ¿Puedo agradecer a Dios por ellas?

• Si tuviera que imitar a los peregrinos que escribían frases del Salmo en pergaminos y luego se los pegaban a sus ropas, como una forma de pedir la protección de Dios: ¿qué versos escogería?

• El Salmo nos dice que el Señor encomendó a sus ángeles para que nos cuiden en todos tus caminos. Puedo yo recordar momentos en que mi petición de ayuda fué milagrosamente contestada? ¿El Señor envió ángeles en mi ayuda? ¿Los desconocidos que ayudan a desconocidos, toman el papel de los ángeles de Dios?

• Puedo yo rezar este Salmo en solidaridad con grupos de personas que están en graves problemas, como los habitantes de Haití luego del terremoto que los afectó, o con las familias de aquellos que están en cárceles, o con personas que conozco y que soportan pesadas cargas?

Repaso del tiempo de oración

• ¿Cómo resultó la oración?

• ¿Qué tocó mi corazón?

¿Qué fué lo que me llamó más la atención?

¿Qué encontré difícil?

• ¿Hubo algo que me gustaría repetir?

• ¿Hubo una frase o verso que me gustaría recordar?

• ¿Qué comentarios personales deseo anotar, para revisarlos al final del Retiro?

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